La distancia es una burla, baila alrededor la incertidumbre de su existencia y en la infinidad de tus ojos, tus ojos, duros jueces que dictaron mi sentencia de muerte,
La lejanía de tu razón aunada a la cercanía de la última sensación de ti en mí, suman el peor de mis delirios, el último de mis entendimientos,
Mis palmas están tan vacías desde que te fuiste, mi mente cruza de estación a estación, de inicio a fin, la transparencia de tu recuerdo,
La profundidad de que un sólo instante cambiaría la intransigencia de tu abandono, lo gélido de tu partida, me llena de insanidad, me consume…
Ojalá estuvieras, ojalá tuviera al menos la certeza de que me guardas en algún capítulo y me mantienes contigo; entonces yo, podría florecer de nuevo; ojalá la distancia no fuese tan infinita, tan eterna, tan absoluta.
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